on 4 January, 2012 by diariodeperiodismo in Viajar, Comments (0)
Viajar para conocer el mundo y a mí mismo
Viajar es una de las cosas más bonitas de la vida. Es una de las formas más bellas de ampliar nuestra mente y alimentar nuestro espíritu aventurero, el cual sale hasta cuando pensamos que no lo tenemos. Al viajar, uno se abre a nuevas experiencias y nuevos caminos que lo llevan a conocer y a descubrir, ya sea el mundo moderno como otras realidades en las que nos hacen valorar y estimar el lugar que nos tocó vivir.
Según psicólogos y médicos, viajar tiene efectos positivos en las personas. Nuestros pequeños problemas y angustias se dejan de lado al distraer la mente y poner nuestro interés en culturas diferentes, haciendo hasta dejar esas preocupaciones en un segundo plano y volverlas insignificantes al lado de las maravillas que se vivencia al viajar.
El problema es que algunas personas no tienen tiempo para viajar, o no tener el dinero. Primero, todos necesitamos escapar en algún momento de nuestras rutinas. La rutina hace al hombre mediocre, porque sin darse cuenta está siguiendo un ritmo de vida en el cual no está permitiéndose ningún desvío; por lo cual su cabeza se cierra y difícilmente se abre a nuevas experiencias.
No necesariamente cuando se viaja se tiene que disponer de mucho dinero para “gastar” es decir, uno puede tomarse el viaje como una extensión de su placer y terminar haciendo lo mismo que hace cuando se quiere divertir o relajar, que básicamente se reduce en “consumo” de placer. Ahora, lo que realmente vale la pena, es que al viajar, se debería hacer algo completamente diferente a lo que vendría a ser para usted “normal”. Así es cuando nos llenamos de experiencias ricas en vida y podemos disfrutar y también aprender a disfrutar de otra manera, a buscar el placer de otras formas. Esa es la mejor manera de abrir nuestra cabeza.
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